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Bienvenidas y bienvenidos al tercer número de TEG Estrategia Gremial.
El 2020 fue un año dramático para la humanidad. A lo largo y a lo ancho del mundo (incluso en los países más desarrollados), la irrupción de la pandemia causó estragos tanto a nivel sanitario como a nivel económico, social y laboral.
En nuestro país, con la implementación por parte del Gobierno Nacional de políticas tendientes a preservar la salud pública, fuimos capaces de evitar el caos sanitario acontecido en otras partes del mundo, así como también morigerar el cruel impacto que la pandemia tuvo sobre el pueblo trabajador, a partir de la puesta en marcha de diversos instrumentos de asistencia financiera para los sectores más golpeados.
En nuestro caso particular, las y los bancarios desempeñamos un papel determinante a la hora de garantizar que esa asistencia llegue a todos los argentinos y argentinas, tanto a partir del pago de asignaciones y jubilaciones como mediante el otorgamiento de créditos destinados a pymes, emprendedores y familias.
Por tal motivo, queremos dedicar especialmente este número a todas y todos los trabajadores del BNA que le pusieron –y le ponen– el cuerpo a la pandemia, afrontando así, con suma responsabilidad, sus labores enmarcadas como servicio esencial.
"El 2020 fue un año
dramático para la humanidad"
“La forma en que saldremos de esta crisis será determinante para nuestras formas de vida en los próximos años”
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Lo que la pandemia nos dejó…
Al tiempo que puso en jaque nuestras formas de vida, en el mundo laboral la pandemia también impuso profundos cambios de manera vertiginosa. Los mismos no tardaron en redundar en masivas suspensiones, pérdida de puestos de trabajo, reducciones salariales y flexibilizaciones, así como también dieron lugar a nuevas modalidades de trabajo, como el teletrabajo y el home office, configurando así nuevas relaciones laborales en el mundo.
En relación con esto, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya ha precisado el impacto catastrófico sobre el empleo, tanto a nivel global como regional. En sus más recientes informes y publicaciones, ha manifestado que “se prevé que la pérdida de horas de trabajo sea del 8,6 por ciento, a saber, 245 millones de empleos equivalentes a tiempo completo”[i], “el número de personas que buscan empleo y no lo pueden conseguir aumentaría en 5,4 millones y llegaría hasta 30,1 millones”[ii], y “unas 23 millones de mujeres y hombres quedaron en situación de inactividad y dejaron de buscar ocupación ante la falta de oportunidades a causa de la pandemia”[iii].
Tal es así que la discusión coyuntural dentro del mundo laboral pasa por cuántos puestos de trabajo van a poder sobrevivir y, aquellos que lo logren, de qué forma lo harán (si con más o menos derechos laborales), lo que inexorablemente irá moldeando el futuro del trabajo.
" La pandemia impuso
profundos cambios
de manera vertiginosa"
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… y lo que la pospandemia nos depara
Si bien sabemos que la pandemia no terminó y debemos seguir extremando los cuidados a fin de mitigar los golpes de las nuevas olas, tanto el inicio de un nuevo año como el comienzo de una campaña de vacunación nacional nos estimula a pensar para adelante y comenzar a transitar un nuevo camino, no menos complejo que el anterior, como lo es la pospandemia.
La forma en que saldremos de esta crisis será determinante para nuestras formas de vida en los próximos años. Si se pretende salir desde una lógica neoliberal, el desastre económico, social y laboral será aún mayor que el generado por la propia pandemia.
En este sentido, es hora que las y los trabajadores sentemos posturas firmes con respecto a la necesidad de contar con un Estado presente; un sistema financiero de corte productivo con fuerte presencia de la banca pública; nuevas tecnologías a la orden de mejores servicios para las y los usuarios y más derechos para las y los trabajadores; revalorización del empleo; y organizaciones gremiales fuertes.
Pero este recorrido se presentará sumamente complejo. Sin ir más lejos, todos los días asistimos al concierto de los grupos hegemónicos de poder donde, con la complicidad de los medios de comunicación, el establishment empresarial puja por derribar todo vestigio de un Estado fuerte y busca debilitar a la banca pública para promover un sistema financiero de corte netamente especulativo, a la vez que pretende aprovechar la crisis de la pandemia para cercenar derechos, desplazar fuerza laboral y debilitar a las organizaciones sindicales.
En pocas palabras, nuevas (y viejas) batallas se nos avecinan a las y los trabajadores.
Sabemos que el año que acaba de comenzar se nos presenta repleto de incertidumbres y desafíos, pero seguimos contando con una misma certeza. No hay salvación individual; la salida es colectiva.
Por ello, sigamos fortaleciendo, perteneciendo y participando activamente de nuestro sindicato. Sigamos unidos y organizados.
